Datos personales
3 jul 2008
25 jun 2008
un pensamiento desde Buenos Aires, de mi amiga Paula
Las fronteras que nos marcan el cuerpo[1]
Me pregunto por qué siempre elijo -¿sin querer?- estar del lado de la minoría, de las diferencias, de la vereda de enfrente. ¿Será que me gusta ser combativa? ¿Será que necesito pelear contra las imposiciones para sentirme viva? ¿Será que sentirme señalada por los “otros” –la mayoría- me desanestesia?
Sin querer en una ruta hablábamos con Ale de las cosas que nos gustaban cuando éramos chicos, qué queríamos ser cuando fuésemos grandes. Y ahí me di cuenta que una nace con una marca en el cuerpo que se acentúa con los años o algunos pueden hacer desaparecer.
De chica quería ser maestra de fronteras. Estaba muy convencida pero todos me decían que estaba loca, la loca apenas sostuvo esas ganas desde los siete hasta los trece. De más chica –eso nadie lo supo hasta la charla que tuve, se ve que quedó guardadito en la memoria, hasta yo lo había olvidado- quería ser “centinela de la Patria”, no sabía qué era ser gendarme, pero me encantaba cómo sonaba la palabra centinela y sí sabía que los gendarmes “defendían” las fronteras. Además creo que de esa horrible propaganda quedó mi amor por el Cóndor y su forma de amar. ¿La recuerdan? “Joven argentino si tienes…”. ¿Será que mi subconsciente me preservó al no haber dicho nunca en voz alta semejante idea?
De maestra de fronteras quise profesora de literatura, duró muy poco. Después antropóloga y así me anoté en el CBC. ¿Antro qué? Me preguntaban. “Ay nena, ¿vas a ir a desenterrar momias a Egipto?” Ése es el concepto que aún hoy muchos tienen de la Antropología. Y mi carrera duró un cuatrimestre ya que di libre Filosofía y me cambié a Letras. “Ah, ¿profesora?, NO, ah, ¿filosofía y letras? NO, Y ¿eso qué es?” Todavía no sé qué es pero me gusta. Dentro de Letras elegí hacer materias relacionadas con la “Cultura popular”, más márgenes dentro de los márgenes.
De un tiempo a esta parte el “género” me corrió más hacia la frontera. Las fronteras se ve que en mi vida –y en la de todos- no son sólo las geográficas. Ahora digo cualquier cosa y ya me dicen “feminista”. Decidir no tener hijos todavía a mis 34 años es visto como casi el exterminio de la humanidad (cuál sería el femenino de esta palabra tan sexista). Ni les cuento cuando desde sexto grado dije que me quería ir a vivir sola –cuando fuera mayor de edad-. Que no me iba a casar NUNCA y menos por iglesia. Que no quise festejar mis quince con la típica fiesta y el vestido blanco. Que en lugar de Bariloche elegí ir a Laguna Blanca y Clorinda –Formosa- frontera con el Paraguay. La loca de nuevo. Ya hasta me lo creo a veces de tantas veces que me lo han dicho. Cómo marcan las palabreas casi tanto que te hacen estar de éste o de aquel lado. Y acaso una persona loca no cruza el límite.
Bueno, esta pequeña reseña de fronteras y márgenes es para llegar al acto de ayer. Siempre voté al PTS y también fui criticada. Alguna vez al PO y otras al PS. Nunca apoyé al oficialismo. Siempre del lado opuesto, de la vereda de enfrente. Ahora que decido cruzarla por un ratito, que apoyo de alguna manera a este gobierno y a la presidenta, que elijo no apoyar a los enemigos visibles (como dijo un señor llamado Orlando) Iglesia, militares, grandes terratenientes, oligarcas, garcas. Ahora que por primera vez fui a la Plaza de Mayo a un acto que hace el gobierno y no la oposición, ahora que estoy por un ratito del otro lado también soy criticada, también estoy en la minoría, también estoy en la frontera de ser señalada.
Es que es mi karma? Ayer me angustió ir al acto, saben por qué? Porque esta situación me hace pensar y casi sentir por primera vez de esta manera cómo se habrán sentido los torturados, desaparecidos, mutilados, silenciados. No es que nunca lo pensé sino que ahora siento que todo lo que hicieron los que lucharon con palabras, con ideas, con armas, TODA la sociedad que no militaba o que los apoyaban se lo pasaron por el orto, disculpen la grosería. Pero me duele recordar frases como el “no te metás”, “algo habrán hecho”, “a mi no me llevaron” todo esa militancia y muerte a la gente no le interesa, cuando digo a la gente me refiero a todos los que defienden al “campo”, al campo de la Sociedad Rural. El 80% de los que nos rodean.
Si les mando las respuestas de los que me respondieron algunos mails asustan, no todos son personas con pocos estudios, es decir responde de la misma manera el tipo que no fue a la escuela como un doctor y magister y licenciado de los claustros más elevados. Escuchar y no poder hablar. Hablar y tener que elevar la voz porque me la tapan con bocinas, gritos, o directamente me dicen: “no sabés qué estás diciendo”, “querés tener siempre la razón”, que me acusen de montonera, peronacha, palabras de la vieja historia no es casual. Que hayan minimizado el acto de ayer tampoco lo es.
No sé, pero me siento de nuevo en la línea que me divide de esos otros que no quiero ser, de esos otros que me dan miedo, que me parecen que ejercen la mayor de las violencias: el silenciamiento. Que la gente se olvide tan rápido de todo. Al final la frase “cada pueblo tiene lo que se merece” ¿es cierta? Pero yo no quiero ser parte de un pueblo así sin memoria, desagradecido y violento. Mandado por esos que ayer estaban ecuménicamente reunidos. Me recuerda cuando Videla comulgó, o me provoca el escalofrío de la misa dada en Gualeguaychú a la segunda semana del corte de rutas.
Para terminar mi cruce de fronteras y de huellas al nacer. Ayer cuando vi por la televisión la repercusión del acto –de manera mediática- me sentí como me debo haber sentido antes de nacer. Ahorcada, atragantada, angustiada. Antes de nacer tenía doble vuelta de cordón y además me cagué por hacer fuerza para nacer. ¿Será que ya desde tan chiquitita tuve que pelear para hacerme escuchar que ahora siento esa misma impotencia y estas ganas de gritar?
A las personas que fueron ayer o las que estuvieron presentes desde sus casas u otros lugares, a la que tuvo los ovarios bien puestos y tuvo que pelear contra un gremio para ir al acto, a los que apoyan a la “democracia”, a la memoria, a la equidad, a la libertad, a los que se la bancan contra esa mayoría enardecida y ciega, a los que están en contra de los enemigos de siempre va esta nota. Incluso a los que luchan en cada parte de este Continente contra los que nos quieren silenciar. Un abrazo bien fuerte y sin fronteras.
Paula 19 junio 2008
[1] Cuerpo como totalidad (voz, piel, huesos, pensamientos, partes).
Me pregunto por qué siempre elijo -¿sin querer?- estar del lado de la minoría, de las diferencias, de la vereda de enfrente. ¿Será que me gusta ser combativa? ¿Será que necesito pelear contra las imposiciones para sentirme viva? ¿Será que sentirme señalada por los “otros” –la mayoría- me desanestesia?
Sin querer en una ruta hablábamos con Ale de las cosas que nos gustaban cuando éramos chicos, qué queríamos ser cuando fuésemos grandes. Y ahí me di cuenta que una nace con una marca en el cuerpo que se acentúa con los años o algunos pueden hacer desaparecer.
De chica quería ser maestra de fronteras. Estaba muy convencida pero todos me decían que estaba loca, la loca apenas sostuvo esas ganas desde los siete hasta los trece. De más chica –eso nadie lo supo hasta la charla que tuve, se ve que quedó guardadito en la memoria, hasta yo lo había olvidado- quería ser “centinela de la Patria”, no sabía qué era ser gendarme, pero me encantaba cómo sonaba la palabra centinela y sí sabía que los gendarmes “defendían” las fronteras. Además creo que de esa horrible propaganda quedó mi amor por el Cóndor y su forma de amar. ¿La recuerdan? “Joven argentino si tienes…”. ¿Será que mi subconsciente me preservó al no haber dicho nunca en voz alta semejante idea?
De maestra de fronteras quise profesora de literatura, duró muy poco. Después antropóloga y así me anoté en el CBC. ¿Antro qué? Me preguntaban. “Ay nena, ¿vas a ir a desenterrar momias a Egipto?” Ése es el concepto que aún hoy muchos tienen de la Antropología. Y mi carrera duró un cuatrimestre ya que di libre Filosofía y me cambié a Letras. “Ah, ¿profesora?, NO, ah, ¿filosofía y letras? NO, Y ¿eso qué es?” Todavía no sé qué es pero me gusta. Dentro de Letras elegí hacer materias relacionadas con la “Cultura popular”, más márgenes dentro de los márgenes.
De un tiempo a esta parte el “género” me corrió más hacia la frontera. Las fronteras se ve que en mi vida –y en la de todos- no son sólo las geográficas. Ahora digo cualquier cosa y ya me dicen “feminista”. Decidir no tener hijos todavía a mis 34 años es visto como casi el exterminio de la humanidad (cuál sería el femenino de esta palabra tan sexista). Ni les cuento cuando desde sexto grado dije que me quería ir a vivir sola –cuando fuera mayor de edad-. Que no me iba a casar NUNCA y menos por iglesia. Que no quise festejar mis quince con la típica fiesta y el vestido blanco. Que en lugar de Bariloche elegí ir a Laguna Blanca y Clorinda –Formosa- frontera con el Paraguay. La loca de nuevo. Ya hasta me lo creo a veces de tantas veces que me lo han dicho. Cómo marcan las palabreas casi tanto que te hacen estar de éste o de aquel lado. Y acaso una persona loca no cruza el límite.
Bueno, esta pequeña reseña de fronteras y márgenes es para llegar al acto de ayer. Siempre voté al PTS y también fui criticada. Alguna vez al PO y otras al PS. Nunca apoyé al oficialismo. Siempre del lado opuesto, de la vereda de enfrente. Ahora que decido cruzarla por un ratito, que apoyo de alguna manera a este gobierno y a la presidenta, que elijo no apoyar a los enemigos visibles (como dijo un señor llamado Orlando) Iglesia, militares, grandes terratenientes, oligarcas, garcas. Ahora que por primera vez fui a la Plaza de Mayo a un acto que hace el gobierno y no la oposición, ahora que estoy por un ratito del otro lado también soy criticada, también estoy en la minoría, también estoy en la frontera de ser señalada.
Es que es mi karma? Ayer me angustió ir al acto, saben por qué? Porque esta situación me hace pensar y casi sentir por primera vez de esta manera cómo se habrán sentido los torturados, desaparecidos, mutilados, silenciados. No es que nunca lo pensé sino que ahora siento que todo lo que hicieron los que lucharon con palabras, con ideas, con armas, TODA la sociedad que no militaba o que los apoyaban se lo pasaron por el orto, disculpen la grosería. Pero me duele recordar frases como el “no te metás”, “algo habrán hecho”, “a mi no me llevaron” todo esa militancia y muerte a la gente no le interesa, cuando digo a la gente me refiero a todos los que defienden al “campo”, al campo de la Sociedad Rural. El 80% de los que nos rodean.
Si les mando las respuestas de los que me respondieron algunos mails asustan, no todos son personas con pocos estudios, es decir responde de la misma manera el tipo que no fue a la escuela como un doctor y magister y licenciado de los claustros más elevados. Escuchar y no poder hablar. Hablar y tener que elevar la voz porque me la tapan con bocinas, gritos, o directamente me dicen: “no sabés qué estás diciendo”, “querés tener siempre la razón”, que me acusen de montonera, peronacha, palabras de la vieja historia no es casual. Que hayan minimizado el acto de ayer tampoco lo es.
No sé, pero me siento de nuevo en la línea que me divide de esos otros que no quiero ser, de esos otros que me dan miedo, que me parecen que ejercen la mayor de las violencias: el silenciamiento. Que la gente se olvide tan rápido de todo. Al final la frase “cada pueblo tiene lo que se merece” ¿es cierta? Pero yo no quiero ser parte de un pueblo así sin memoria, desagradecido y violento. Mandado por esos que ayer estaban ecuménicamente reunidos. Me recuerda cuando Videla comulgó, o me provoca el escalofrío de la misa dada en Gualeguaychú a la segunda semana del corte de rutas.
Para terminar mi cruce de fronteras y de huellas al nacer. Ayer cuando vi por la televisión la repercusión del acto –de manera mediática- me sentí como me debo haber sentido antes de nacer. Ahorcada, atragantada, angustiada. Antes de nacer tenía doble vuelta de cordón y además me cagué por hacer fuerza para nacer. ¿Será que ya desde tan chiquitita tuve que pelear para hacerme escuchar que ahora siento esa misma impotencia y estas ganas de gritar?
A las personas que fueron ayer o las que estuvieron presentes desde sus casas u otros lugares, a la que tuvo los ovarios bien puestos y tuvo que pelear contra un gremio para ir al acto, a los que apoyan a la “democracia”, a la memoria, a la equidad, a la libertad, a los que se la bancan contra esa mayoría enardecida y ciega, a los que están en contra de los enemigos de siempre va esta nota. Incluso a los que luchan en cada parte de este Continente contra los que nos quieren silenciar. Un abrazo bien fuerte y sin fronteras.
Paula 19 junio 2008
[1] Cuerpo como totalidad (voz, piel, huesos, pensamientos, partes).
20 may 2008
ESTE ES UN TEXTO EN HONOR A ARTURO, YA FUE ESCRITO HACE 700 AYERES . ES EL MISMO QUE SE PUBLICO EN EL ÀGORA.
PA' QUE EL QUE LO QUIERA LEER POR PRIMERA VEZ QUE LO LEA, EL QUE LO QUIERA RE-LEER QUE LO HAGA Y EL QUE NO QUIERA PS QUE NO HAGA NADA.
¡ YA !
Para Arturo, donde esté,
si es que está.
I
¿Que puedo escribir?, ¿como es posible expresar la pena de perder a un ser tan querido y –por mi- tan admirado?, trato y trato de hacerlo y nada sale, únicamente en mi cabeza hay un vértigo de recuerdos, que si en Villa Guerrero en una navidad, que si en Pátzcuaro brindando por los hermanos zapatistas, que si en la cantinita, no pidiendo, sino exigiendo su "cardio-tequila", regañando meseros, -mas de uno dejo de ir con él a restaurantes porque "consideraban" que los trataba mal-, golpeando todo el tiempo todas las mesas, siempre llevando todo al terreno de la política, su pésimo conducir, si lo invitabas a comer te respondía "no tengo hambre, me como un taquito" y acababa repitiendo sopa y guisado, "un fishito, fishito", decía cuando en la playa se pedía Ceviche, o cuando al dormir hacia ruidos extraños -como aquella vez que llego "cuete" de alguna fiesta y se paso la noche diciendo "yoni... yoni... yo ni quería beber, Yoyeta, Yoyeta sálvame de esta cruda, caballo prieto azabache, caballo prieto azabache".
Ahora entiendo el verdadero significado de perder, no hay más, nunca más, se acabó.
II
San Luis Potosí, años cincuenta, una muchacha cruza las calles del pueblo con andar pausado pero con ritmo, va con su madre a casa, vienen de misa. Un hombre cruza por la misma calle, los ojos de ella de forma casi involuntaria se enfrentan con los de él, y desde ahí para siempre quedara flechado, él se llama Arturo, ella se llama Ofelia.
El la corteja a la antigua usanza, ella se deja cortejar, él la visita en su casa, con reja de la ventana de por medio, ella sabe que una reja no puede impedir la magia de un beso, él habla y habla y habla de todo, de sus viajes, de su familia que siempre lo espera en la Cd. De México, ella pacientemente escucha, sonríe y tranquiliza.
Pronto ambos saben que son uno para el otro, él quiere formalizar y pide la mano de ella, la familia de ella se opone absurda e irracionalmente, no hay argumentos, solo negativas, él no se queda de brazos cruzados y se la "roba", se la lleva a la Cd. De México., Le toca pisar la cárcel por amor, ¡que importa!, hasta la cárcel se vuelve nada cuando el amor es correspondido, la familia de ella no habla, "no hay nada que decir", dicen. Hablan con Ofelia y todo cambia, Ofelia no quiere volverle a ver, de regreso en San Luis, se niega a todas las visitas de él, nadie nunca sabrá que pasó, porque Ofelia se negó tan rotundamente a verlo.
Arturo nunca la olvido, cuarenta y cinco años después se paseo por las mismas calles por donde con ella anduvo, cincuenta años después aun la soñaba.
III
Vivió como quiso, ni mas ni menos.
Cuando joven se decía fascista, ya adulto retomo el camino y se hizo comunista, a pesar de los pesares era un perredista irredento, antipanista fervoroso –Botas hocicón le decía a Fox y Fernández de Cevallos era "el Canalla Barbon", era prepotente y mandón, cuanta mujer que le gustaba se le puso enfrente, mujer que intento –y en buen porcentaje consiguió- meter a su cama, impositivo, con una nobleza que pocas veces dejaba salir, pero cuando lo hacia, era tanta que parecía se podía tocar., Cada viaje que regresaba de América del Sur, a toda la bola de sobrinos nos traía un regalo, leía desenfrenadamente y a una velocidad que impresionaba, acababa Biblias –no es literal- en una o dos noches. ¡Vete al carajo!!, era su frase mas celebre, en alguna reunión de repente golpeaba la mesa y exclamaba un ¡YA!, que no quería decir nada, solo que ahí estaba, que estaba presente, nunca mas, escucharemos ese ¡YA!, nunca mas, ¡nunca mas, carajo!, nadie golpeara las mesas como él lo hacía.
IV
Amanecí triste el día de tu muerte Arturo,
Pero esa tarde me fui al cine,
E hice el amor,
Yo no sabía que a cien leguas de aquí estabas muerto,
Con tus setenta años de hombre completo,
Tendido sobre una cama, estúpidamente muerto.
Fragmento parafraseado del poema
"tía Chofi", de Jaime Sabines.
Sólo, sólo, estúpidamente sólo, así moriste Arturo, el sábado te moriste y hasta el martes nos enteramos, me cayo tan de peso la noticia de tu muerte, que no pude contener las lagrimas, lo intente y no pude., Como no he podido dejar de recordarte todos estos días, y si, de repente las lagrimas vuelven a rodar por mis mejillas, mientras tu estabas muerto, yo tome cerveza, salí con amigos, e hice mi vida normal, no podía imaginar que estabas muerto y solo. Pero cuidado!, nadie debería sentirse responsable de tu soledad, porque el único responsable de la vida de cada uno, es uno mismo, o también sintámonos responsables por cada vez que comiste solo, cada vez que viste televisión solo, cada vez que te bañaste y no hubo nadie que te diera una toalla, cada vez que quisiste un café y no había quien te lo diera. No.
Solo vivías y solo debías morir.
¿Existe forma mas chingona de morir?, hasta en eso actuaste dignamente, tan entero como estabas, tan fuerte, tan lucido, decidiste que mas tiempo empezarías a ser achacoso, a causar molestia, a que todos te huyeran, dijiste tu ultimo ¡YA! y te fuiste, bravo Arturo, así lo tenias que hacer, no había de otra, tendido en tu cama, sin dolor, dormido, chingón.
V
Escribe Mario Benedetti en un poema dedicado al Che Guevara después de su muerte:
"Donde estés, si es que estás,
si estás llegando,
será una pena que no exista Dios,
pero habrá otros, claro que habrá otros,
dignos de recibirte, Comandante".
Hace tiempo me dijiste, "cuando muera, no quiero misa, pero sé que me la van a hacer, tu no vayas, si no te nace no vayas, mejor si algún día quieres acordarte de mi, ten una bandera comunista a la mano y ponte a escuchar "La Internacional".
Será una pena que no exista Dios, pero si acaso hubiera un lugar adonde se van todos los que ya no están, ya podrás estar de nuevo después de veinte largos años con mi Mayi, estarás platicando con pancho villa, perdón Arturo, con el General Francisco Villa, estarás aprendiendo del gran Felipe Ángeles, discutiendo el neo-zapatismo con el mismísimo General Zapata, en fin, si algo te prometo es que me acordare de ti siempre.
Ya se que son frases trilladas, pero dicen que cuando a alguien se le lleva en el corazón, no se le deja morir, y pues tú en mi rojo corazón vas a estar hasta que te alcance.
La Internacional.
Arriba los pobres del mundo,
arriba todos a luchar,
con la justicia proletaria,
nuevo mundo nace ya,
destrocemos todas las cadenas,
de esclavitud tradicional... .
¡ YA !
Para Arturo, donde esté,
si es que está.
I
¿Que puedo escribir?, ¿como es posible expresar la pena de perder a un ser tan querido y –por mi- tan admirado?, trato y trato de hacerlo y nada sale, únicamente en mi cabeza hay un vértigo de recuerdos, que si en Villa Guerrero en una navidad, que si en Pátzcuaro brindando por los hermanos zapatistas, que si en la cantinita, no pidiendo, sino exigiendo su "cardio-tequila", regañando meseros, -mas de uno dejo de ir con él a restaurantes porque "consideraban" que los trataba mal-, golpeando todo el tiempo todas las mesas, siempre llevando todo al terreno de la política, su pésimo conducir, si lo invitabas a comer te respondía "no tengo hambre, me como un taquito" y acababa repitiendo sopa y guisado, "un fishito, fishito", decía cuando en la playa se pedía Ceviche, o cuando al dormir hacia ruidos extraños -como aquella vez que llego "cuete" de alguna fiesta y se paso la noche diciendo "yoni... yoni... yo ni quería beber, Yoyeta, Yoyeta sálvame de esta cruda, caballo prieto azabache, caballo prieto azabache".
Ahora entiendo el verdadero significado de perder, no hay más, nunca más, se acabó.
II
San Luis Potosí, años cincuenta, una muchacha cruza las calles del pueblo con andar pausado pero con ritmo, va con su madre a casa, vienen de misa. Un hombre cruza por la misma calle, los ojos de ella de forma casi involuntaria se enfrentan con los de él, y desde ahí para siempre quedara flechado, él se llama Arturo, ella se llama Ofelia.
El la corteja a la antigua usanza, ella se deja cortejar, él la visita en su casa, con reja de la ventana de por medio, ella sabe que una reja no puede impedir la magia de un beso, él habla y habla y habla de todo, de sus viajes, de su familia que siempre lo espera en la Cd. De México, ella pacientemente escucha, sonríe y tranquiliza.
Pronto ambos saben que son uno para el otro, él quiere formalizar y pide la mano de ella, la familia de ella se opone absurda e irracionalmente, no hay argumentos, solo negativas, él no se queda de brazos cruzados y se la "roba", se la lleva a la Cd. De México., Le toca pisar la cárcel por amor, ¡que importa!, hasta la cárcel se vuelve nada cuando el amor es correspondido, la familia de ella no habla, "no hay nada que decir", dicen. Hablan con Ofelia y todo cambia, Ofelia no quiere volverle a ver, de regreso en San Luis, se niega a todas las visitas de él, nadie nunca sabrá que pasó, porque Ofelia se negó tan rotundamente a verlo.
Arturo nunca la olvido, cuarenta y cinco años después se paseo por las mismas calles por donde con ella anduvo, cincuenta años después aun la soñaba.
III
Vivió como quiso, ni mas ni menos.
Cuando joven se decía fascista, ya adulto retomo el camino y se hizo comunista, a pesar de los pesares era un perredista irredento, antipanista fervoroso –Botas hocicón le decía a Fox y Fernández de Cevallos era "el Canalla Barbon", era prepotente y mandón, cuanta mujer que le gustaba se le puso enfrente, mujer que intento –y en buen porcentaje consiguió- meter a su cama, impositivo, con una nobleza que pocas veces dejaba salir, pero cuando lo hacia, era tanta que parecía se podía tocar., Cada viaje que regresaba de América del Sur, a toda la bola de sobrinos nos traía un regalo, leía desenfrenadamente y a una velocidad que impresionaba, acababa Biblias –no es literal- en una o dos noches. ¡Vete al carajo!!, era su frase mas celebre, en alguna reunión de repente golpeaba la mesa y exclamaba un ¡YA!, que no quería decir nada, solo que ahí estaba, que estaba presente, nunca mas, escucharemos ese ¡YA!, nunca mas, ¡nunca mas, carajo!, nadie golpeara las mesas como él lo hacía.
IV
Amanecí triste el día de tu muerte Arturo,
Pero esa tarde me fui al cine,
E hice el amor,
Yo no sabía que a cien leguas de aquí estabas muerto,
Con tus setenta años de hombre completo,
Tendido sobre una cama, estúpidamente muerto.
Fragmento parafraseado del poema
"tía Chofi", de Jaime Sabines.
Sólo, sólo, estúpidamente sólo, así moriste Arturo, el sábado te moriste y hasta el martes nos enteramos, me cayo tan de peso la noticia de tu muerte, que no pude contener las lagrimas, lo intente y no pude., Como no he podido dejar de recordarte todos estos días, y si, de repente las lagrimas vuelven a rodar por mis mejillas, mientras tu estabas muerto, yo tome cerveza, salí con amigos, e hice mi vida normal, no podía imaginar que estabas muerto y solo. Pero cuidado!, nadie debería sentirse responsable de tu soledad, porque el único responsable de la vida de cada uno, es uno mismo, o también sintámonos responsables por cada vez que comiste solo, cada vez que viste televisión solo, cada vez que te bañaste y no hubo nadie que te diera una toalla, cada vez que quisiste un café y no había quien te lo diera. No.
Solo vivías y solo debías morir.
¿Existe forma mas chingona de morir?, hasta en eso actuaste dignamente, tan entero como estabas, tan fuerte, tan lucido, decidiste que mas tiempo empezarías a ser achacoso, a causar molestia, a que todos te huyeran, dijiste tu ultimo ¡YA! y te fuiste, bravo Arturo, así lo tenias que hacer, no había de otra, tendido en tu cama, sin dolor, dormido, chingón.
V
Escribe Mario Benedetti en un poema dedicado al Che Guevara después de su muerte:
"Donde estés, si es que estás,
si estás llegando,
será una pena que no exista Dios,
pero habrá otros, claro que habrá otros,
dignos de recibirte, Comandante".
Hace tiempo me dijiste, "cuando muera, no quiero misa, pero sé que me la van a hacer, tu no vayas, si no te nace no vayas, mejor si algún día quieres acordarte de mi, ten una bandera comunista a la mano y ponte a escuchar "La Internacional".
Será una pena que no exista Dios, pero si acaso hubiera un lugar adonde se van todos los que ya no están, ya podrás estar de nuevo después de veinte largos años con mi Mayi, estarás platicando con pancho villa, perdón Arturo, con el General Francisco Villa, estarás aprendiendo del gran Felipe Ángeles, discutiendo el neo-zapatismo con el mismísimo General Zapata, en fin, si algo te prometo es que me acordare de ti siempre.
Ya se que son frases trilladas, pero dicen que cuando a alguien se le lleva en el corazón, no se le deja morir, y pues tú en mi rojo corazón vas a estar hasta que te alcance.
La Internacional.
Arriba los pobres del mundo,
arriba todos a luchar,
con la justicia proletaria,
nuevo mundo nace ya,
destrocemos todas las cadenas,
de esclavitud tradicional... .
18 may 2008
MAESTRO DELGADILLO
14 may 2008
Letras que viajan desde ciudad del carmen hasta colima
Pal Yuri
Mi pensamiento más infantil
Viaja a bordo de un tanque de guerra.
U. pablos
Amigo:
Enemigo de todas las distancias
De lo fortuito del ayer al hoy
Para ti, estas líneas desesperadas
Mal escritas por sinceras
No tengo si no mi mano amigo
Que esta casi siempre sola
Por eso la extiendo en ocaciones
(Parafraseando un poco a Benedetti)
Amigo:
Las horas burdo tiempo que me apartan del que fui
Del que sigo siendo, del que nunca seré
Poco han conseguido hacerme madurar
¿A quien le importa eso?
¿A mi? ¿A ti? ¿Al creador del supremo acertijo?
No
No conmigo
El tiempo no es arena, ni cal ni lodo
Aun vibra en mi boca el beso
Que jamás le robe a Marcia
Soy el mismo que se indago frente al espejo
Después del primer vendaval apasionado
Entonces tenía diecisiete años
Hoy, no se que edad tengo
Las tengo todas y ninguna
Soy más viejo que el judío errante
Más joven que el nene que amamanta mi vecina
Amigo:
Al igual que tu a mi también me encanta
El pedo y el olor a pantaleta
Al igual que tu también quiero ser cadáver
Dentro de diez años
43 años seria muchos para Ulises pablos
No he encontrado justificación alguna
Para estar vivo entonces
No se que podría ser
¿Tal ves un heredero?
¿Tal ves la mujer que añoro y no conozco todavía?
¿Tal ves un dios más real que el que presiento?
¿Tal ves una buena causa?
Tal ves nada
Amigo:
Al igual que tu
Yo también tengo nombre de guerrero
Tu, Ixbalanqué guerrero maya
Yo, Ulises guerrero griego
Amigo:
A diferencia tuya
Marxista leninista
Yo, yo solo soy Ulisista ulisista ulisista
Algunas veces también me descubro fatalmente egoísta
Y un dolor asfixiante embarga mi alma
Por que no puedo creer lo que tú crees
(Por que de rojo solo tengo sangre)
Por que no confió en Fidel, ni en Cienfuegos
Ni mucho menos en el pinche che Guevara
Por que estoy hondamente decepcionado
En las políticas de hombre
De cualquiera que me puedas tú nombrar
Admiro con desmesura a los magnicidas
Gavrilo princip, Toral, el mismo Brutus
Seguro estoy de ser anarquista
De ser seis años más viejo
Que Jim Morrison, Kurt Cobain
Jimmy Hendrix, Janis Joplin
Cáncer del sistema que odiamos
Héroes desarmados
Amigo:
Seguro estoy de querer llamarte hermano
Hasta que el olvido nos recuerde.
Mi pensamiento más infantil
Viaja a bordo de un tanque de guerra.
U. pablos
Amigo:
Enemigo de todas las distancias
De lo fortuito del ayer al hoy
Para ti, estas líneas desesperadas
Mal escritas por sinceras
No tengo si no mi mano amigo
Que esta casi siempre sola
Por eso la extiendo en ocaciones
(Parafraseando un poco a Benedetti)
Amigo:
Las horas burdo tiempo que me apartan del que fui
Del que sigo siendo, del que nunca seré
Poco han conseguido hacerme madurar
¿A quien le importa eso?
¿A mi? ¿A ti? ¿Al creador del supremo acertijo?
No
No conmigo
El tiempo no es arena, ni cal ni lodo
Aun vibra en mi boca el beso
Que jamás le robe a Marcia
Soy el mismo que se indago frente al espejo
Después del primer vendaval apasionado
Entonces tenía diecisiete años
Hoy, no se que edad tengo
Las tengo todas y ninguna
Soy más viejo que el judío errante
Más joven que el nene que amamanta mi vecina
Amigo:
Al igual que tu a mi también me encanta
El pedo y el olor a pantaleta
Al igual que tu también quiero ser cadáver
Dentro de diez años
43 años seria muchos para Ulises pablos
No he encontrado justificación alguna
Para estar vivo entonces
No se que podría ser
¿Tal ves un heredero?
¿Tal ves la mujer que añoro y no conozco todavía?
¿Tal ves un dios más real que el que presiento?
¿Tal ves una buena causa?
Tal ves nada
Amigo:
Al igual que tu
Yo también tengo nombre de guerrero
Tu, Ixbalanqué guerrero maya
Yo, Ulises guerrero griego
Amigo:
A diferencia tuya
Marxista leninista
Yo, yo solo soy Ulisista ulisista ulisista
Algunas veces también me descubro fatalmente egoísta
Y un dolor asfixiante embarga mi alma
Por que no puedo creer lo que tú crees
(Por que de rojo solo tengo sangre)
Por que no confió en Fidel, ni en Cienfuegos
Ni mucho menos en el pinche che Guevara
Por que estoy hondamente decepcionado
En las políticas de hombre
De cualquiera que me puedas tú nombrar
Admiro con desmesura a los magnicidas
Gavrilo princip, Toral, el mismo Brutus
Seguro estoy de ser anarquista
De ser seis años más viejo
Que Jim Morrison, Kurt Cobain
Jimmy Hendrix, Janis Joplin
Cáncer del sistema que odiamos
Héroes desarmados
Amigo:
Seguro estoy de querer llamarte hermano
Hasta que el olvido nos recuerde.
6 may 2008
EL "TUBO" GÓMEZ
1 may 2008
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